
La mayoría al estilo Alemán con piel y un toque ahumado, variadas salsas y toppings para combinar con los diversos estilos de salchichas; panchos en versiones clásicas porteñas de toda la vida o como platos en un bar de vinos. El pancho se ha transformado en algo honorable, respetable y destacable. Así como la hamburguesa ganó ese lugar hace una década, ahora es el turno del querido y siempre apetecible pancho.


